Antecedentes
El término
Web 2.0 (2004–presente) está comúnmente asociado con un fenómeno social, basado
en la interacción que se logra a partir de diferentes aplicaciones en la web,
que facilitan el compartir información, la interoperabilidad, el diseño
centrado en el usuario o D.C.U. y la colaboración en la World Wide Web.
Ejemplos de la Web 2.0 son las comunidades web, los servicios web, las
aplicaciones Web, los servicios de red social, los servicios de alojamiento de
videos, las wikis, blogs, mashups y folcsonomías. Un sitio Web 2.0 permite a
sus usuarios interactuar con otros usuarios o cambiar contenido del sitio web,
en contraste a sitios web no-interactivos donde los usuarios se limitan a la
visualización pasiva de información que se les proporciona.
El término fue
utilizado por primera vez por Darcy DiNucci en 1999, en su artículo
"Fragmented future" aunque no fue hasta 2004 cuando Tim O'Reilly
lo hizo popular. El término acuñado por Darcy DiNucci fue popularizado más
tarde por Dale Dougherty de O'Reilly Media en una tormenta
de ideas con Craig Cline de MediaLive para desarrollar ideas
para una conferencia. Dougherty sugirió que la web estaba en un renacimiento,
con reglas que cambiaban y modelos de negocio que evolucionaban. Dougherty puso
ejemplos — "DoubleClick era la Web 1.0; AdSense es la Web
2.0.Ofoto es Web 1.0; Flickr es Web 2.0." — en vez de
definiciones, y reclutó a John Battelle para dar una perspectiva
empresarial, y O'Reilly Media, Battelle, y MediaLive lanzó su primera
conferencia sobre la Web 2.0 en octubre de 2004. La segunda conferencia se
celebró en octubre de 2005.
En 2005,
Tim O'Reilly definió el concepto de Web 2.0. Un mapa mental elaborado por
Markus Angermeier resume la relación del término Web 2.0 con otros conceptos.
En su conferencia, O'Reilly, Battelle y Edouard resumieron los principios clave
que creen que caracterizan a las aplicaciones web 2.0: la comunidad como
plataforma; efectos de red conducidos por una "arquitectura de
participación"; innovación y desarrolladores independientes; pequeños
modelos de negocio capaces de redifundir servicios y contenidos; el perpetuo
beta; software por encima de un solo aparato.
En general,
cuando mencionamos el término Web 2.0 nos referimos a una serie de aplicaciones
y páginas de Internet que utilizan la inteligencia colectiva (concepto de
software social) para proporcionar servicios interactivos en red.
Características
La Web 2.0
se caracteriza principalmente por la participación del usuario como
contribuidor activo y no solo como espectador de los contenidos de la Web
(usuario pasivo). Esto queda reflejado en aspectos como:
El auge de
los blogs.
El auge de
las redes sociales.
Las webs
creadas por los usuarios, usando plataformas de auto-edición.
El contenido
agregado por los usuarios como valor clave de la Web.
El
etiquetado colectivo (folcsonomía, marcadores sociales...).
La
importancia del long tail.
El beta
perpetuo: la Web 2.0 se inventa permanentemente.
Aplicaciones
web dinámicas.
La World
Wide Web como plataforma.
Adicionalmente
a las aplicaciones, por la forma en que se utilizan en la Web 2.0, el usuario
ya no depende de que el software que ocupa regularmente o la información con la
que trabaja habitualmente, estén instalados en su computadora; en vez de eso,
aprovecha el almacenamiento en la nube para acceder a los datos y aplicaciones
personales a través de sitios que lo identifican de forma única por medio de un
usuario y una contraseña.
Con esta
característica, utilizando herramientas Web 2.0 el usuario no depende de un
único equipo de cómputo ni de una ubicación geográfica, ya que puede tener
acceso a toda su información desde cualquier equipo en cualquier parte del
mundo donde tenga conexión a Internet.
Las herramientas 2.0 (herramientas colaborativas y sociales) suponen un avance tecnológico importante ya que podemos:5
Crear
entornos lúdicos multimedia y reproducirlos en grupos.
Crear
sistemas de puntuación de actividades y logros de objetivos.
Crear un
sistema de competencia que estimule la adquisición de conocimientos.
Crear
sistemas colaborativos para alcanzar logros comunes que a su vez sean
puntuados.
Crear
sistemas de refuerzo positivos entre los componentes del grupo cuando uno de
ellos alcanza un logro.
La Web nació
de la mano de Tim Berners-Lee el inventor del hipertexto y en su comienzo solo
eran textos e imagenes “colgadas” o “subidas” a una computadora conectada a la
red todo el dia para que le gente pudiera entrar en ella en cualquier momento,
a estas computadoras se las llama servidores. Para modificar su contenido se
debía acceder a esa computadora y reemplazarlo manualmente. La web comenzó a
popularisarse, nunca habia habido en la historia de la humanidad algo similar
para acceder a información.
El concepto
era simple pero poderoso: Podía publicarse información a la vista de cualquiera
que tuviera una computadora y una línea telefónica. Las empresas comenzaron a
interesarse en acceder a este sistema y comenzaron a abrirse muchas
posibilidades. Fue el momento de las .com, a las empresas les bastaba con
agregar una “e-” al principio o un “.com” al final de sus nombres para cotizar
mejor en bolsa, fue el gran furor de la tecnolgía de la comunicación, la
sensación de algo nuevo y poderoso que se salía de las manos… y de hecho se
salió, esa burbuja especular reventó a finales del 2001 generando una crisis
económica en las empresas de Tecnología de la información y luego propagándose
a otros ambientes. Esa etapa en la vida de la web se la llamó Web 1.0
Paralelamente
a esto, comenzaban a surgir tecnologías del tipo aplicaciones server-side, es
decir, programas que funcionaban en las computadoras que alojan las páginas
webs e interactúan con ellas. Además comenzaban a aparecer los estándares
XHTML, CSS, Javascript, que permitian una web mas rica, funcional y bonita.
Estas tecnologías en conjunto permitían que los usuarios participaran con la
web, enviando datos ellos mismos, y las tecnologías server-side modificaban el
contenido de las páginas.
Servicios de
la Web 2.0
Blogs: El
término web-log lo acuñó Jorn Barger en el 97 para referirse a un diario
personal en línea que su autor o autores actualizan constantemente. Más
adelante, las dos palabras “Web” y “log”, se comprimieron para formar una sola,
“Weblog” y luego, la anterior, se convirtió en una muy corta: “Blog”. El acto
de escribir un “Blog” se conoce como “blogging”; por extensión, una persona que
escribe un “Blog” es un “blogger”. En pocas palabras, un blog es un sitio Web
que facilita la publicación instantánea de entradas (posts) y permite a sus
lectores dar retroalimentación al autor en forma de comentarios. Las entradas
quedan organizadas cronológicamente iniciando con la más reciente.
Wiki: Un
Wiki (denominación que parece venir de la palabra hawiana wikiwiki que
significa rápido o veloz) es una página Web o un conjunto de páginas Web que
cualquier persona a quién se le permita el acceso puede editar fácilmente desde
cualquier lugar. En pocas palabras, es un sitio web de construcción colectiva,
con un tema específico, en el cual los usuarios tienen libertad para adicionar,
eliminar o editar los contenidos.
Social
Bookmarking: Los sistemas de “social bookmarking” comparten una serie de
características comunes. Permiten a los usuarios crear listas de marcadores o
favoritos que pueden almacenarse centralmente en un servicio remoto, en lugar
de hacerlo en el navegador (browser) del usuario. Además, permite compartirlos
con otros usuarios del sistema y precisamente en eso consiste su connotación
social. A estos marcadores se les pueden adicionar también etiquetas mediante
palabras clave y es importante resaltar una diferencia sustancial con el uso de
la categorización tradicional en base a carpetas de las listas de favoritos del
navegador: un marcador puede pertenecer a más de una categoría. Por ejemplo,
con el uso de etiquetas, la fotografía de un árbol puede categorizarse como
árbol, como cipres (nombre de un árbol común) o de ambas formas.
Intercambio
Multimedia: Una de las mayores áreas de crecimiento en la Web se ha dado
en servicios que facilitan almacenar y compartir contenido multimedial.
Ejemplos bastante conocidos son YouTube (videos);Flickr (fotografías) y Odeo
(podcasts). Estos servicios que tienen amplia acogida se han apropiado de la
idea de la Web para escritores (writable web) donde los usuarios no solamente
consumen contenido, sino que contribuyen activamente en la producción de este
en la Web y lo hacen a escala masiva. En la actualidad, son literalmente
millones de personas las que participan en compartir e intercambiar productos
multimediales, produciendo sus propios posdcasts, videos, fotografías,
presentaciones, documentos, etc.
Podcasting: La
palabra podcast proviene de la contracción de los términos “iPod” (reproductor
MP3 de Apple) y “broadcast” (emisión). Inicialmente hacían referencia a
grabaciones de audio utilizadas para adicionar audio streams [5] a los
incipientes blogs que en su momento se llamaron “audio blogs”. Más
recientemente, el término se amplio para incluir las grabaciones de video, que
se llamaron “videopodcast”. Un podcast se hace generando, mediante una
grabadora digital de voz o un aparato similar, un archivo de audio en formato
MP3 que se pueda reproducir tanto en un PC como en una amplia gama de aparatos
portátiles que acepten este formato (iPod, teléfonos celulares, equipos de
sonido, memorias USB, etc). Posteriormente el archivo se aloja en un servidor y
se comunica al mundo su existencia utilizando RSS (ver RSS en la siguiente
sección). Los usuarios de podcasts se suscriben a un servicio de RSS feeds
(agregadores) y reciben información permanente sobre nuevos podcasts a medida
que estén disponibles.
Sindicación: El
RSS (Really Simple Sindication) hace referencia a un estándar de sindicación,
esto es a una familia de formatos de datos conocidos como: “feed”, “Web feed” o
“chanel” utilizados para ofrecer a los usuarios información de contenido que se
actualiza con mucha frecuencia, tales como entradas de Blogs, titulares de
medios o podcasts. El RSS se compone de dos elementos: A) el código XML que
ofrecen los sitios Web como un beneficio adicional para sus lectores/usuarios
(en la actualidad casi todas las páginas Web lo han implementado) y B) una
aplicación especial conocida como lector de RSS o agregador (feeds) que debe
tener quien desee hacer uso de el. Así, una persona puede utilizar un programa
lector de RSS para suscribirse a los sitios Web de su interés que ofrezcan este
servicio y estar permanentemente enterada, automáticamente, de los contenidos
nuevos que publiquen cualesquiera de esos sitios. En otras palabras, es una
forma más avanzada de la función “Mis Favoritos” (Bookmarks) que se incluye en
los navegadores de Internet.
Redes
Sociales: En 2002 comienzan a aparecer sitios web promocionando las redes
de círculos de amigos en línea cuando el término se empleaba para describir las
relaciones en las comunidades virtuales, y se hizo popular en 2003 con la
llegada de sitios tales como MySpace o Xing. Hay más de 200 sitios de redes
sociales, aunque Friendster ha sido uno de los que mejor ha sabido emplear la
técnica del círculo de amigos. La popularidad de estos sitios creció
rápidamente y grandes compañías han entrado en el espacio de las redes sociales
en Internet. Por ejemplo, Google lanzó Orkut el 22 de enero de 2004. Otros
buscadores como KaZaZZ! y Yahoo crearon redes sociales en 2005. En estas
comunidades, un número inicial de participantes envían mensajes a miembros de
su propia red social invitándoles a unirse al sitio. Los nuevos participantes
repiten el proceso, creciendo el número total de miembros y los enlaces de la
red. Los sitios ofrecen características como actualización automática de la
libreta de direcciones, perfiles visibles, la capacidad de crear nuevos enlaces
mediante servicios de presentación y otras maneras de conexión social en línea.
Las redes sociales también pueden crearse en torno a las relaciones
comerciales.
Aplicaciones
Web: En la ingeniería de software se denomina aplicación web a aquellas
aplicaciones que los usuarios pueden utilizar accediendo a un servidor web a
través de Internet o de una intranet mediante un navegador. En otras palabras,
es una aplicación software que se codifica en un lenguaje soportado por los
navegadores web en la que se confía la ejecución al navegador. Las aplicaciones
web son populares debido a lo práctico del navegador web como cliente ligero, a
la independencia del sistema operativo, así como a la facilidad para actualizar
y mantener aplicaciones web sin distribuir e instalar software a miles de
usuarios potenciales. Existen aplicaciones como los webmails, wikis, weblogs,
tiendas en línea y la propia Wikipedia que son ejemplos bien conocidos de
aplicaciones web.
Comparativa
de Interacción
Tecnología
de la Web 2.0
Ajax,
acrónimo de Asynchronous JavaScript And XML (JavaScript asíncrono y XML), es
una técnica de desarrollo web para crear aplicaciones interactivas o RIA (Rich
Internet Applications). Estas aplicaciones se ejecutan en el cliente, es decir,
en el navegador de los usuarios mientras se mantiene la comunicación asíncrona
con el servidor en segundo plano. De esta forma es posible realizar cambios
sobre las páginas sin necesidad de recargarlas, lo que significa aumentar la
interactividad, velocidad y usabilidad en las aplicaciones.
Ajax es una
tecnología asíncrona, en el sentido de que los datos adicionales se requieren
al servidor y se cargan en segundo plano sin interferir con la visualización ni
el comportamiento de la página. JavaScript es el lenguaje interpretado
(scripting language) en el que normalmente se efectúan las funciones de llamada
de Ajax mientras que el acceso a los datos se realiza mediante XMLHttpRequest,
objeto disponible en los navegadores actuales. En cualquier caso, no es
necesario que el contenido asíncrono esté formateado en XML.
Ventajas y
Desventajas
Ventajas:
Extrapolación
y sindicación absoluta. El hecho de que todas las aplicaciones se realicen
sobre Web, va a permitir que entre ellas se pueda compartir toda la información
(principalmente gracias a XML). Esto nos va a permitir: Propagación
inmediata de contenido e información (RSS) que va a permitir un mejor
desarrollo de la estructura en red. Uso de otras fuentes para desarrollar
nuevas aplicaciones (mashups, widgets,..). Esta cuestión va a permitir que el desarrollo
de nuevas aplicaciones se centren en la aportación de valor añadido, centrando
los recursos en lo nuevo, y sacando partido de lo hecho por otros.
Aplicaciones
(software) como servicio y no como producto. Esto elimina el coste de
acceso de las pymes a la tecnología más moderna, anulando las barreras de
entrada a competir en los mercados por esa vía. El pago se hace por
servicio, lo que en pequeñas empresas es una muy pequeña cantidad en relación
al coste de la plataforma que obtiene y fuera de su alcance a través de
inversiones que las sacarían del mercado. Es un servicio externalizado,
sin barreras de salida para el cambio, lo que permite una mayor dinamicidad al
no estar apalancada negativamente por las inversiones (lo que obliga a las
empresas ASP a innovar continuamente y ofrecer servicios de valor añadido
constantemente). Las innovaciones son constantes (entre otras cuestiones
porque la estrategia de superviviencia de las ASP radica en ello), sin
necesidad de actualizaciones ni cambios.
Ubicuidad.
La Web ya se ha consagrado como el canal de interoperabilidad por excelencia.
Es decir, las aplicaciones basadas en Web pueden desarrollarse en cualquier
terminal (y no necesariamente en los PC): ordenadores, móviles, PDAs, TV
digital, etc. Esto va a permitir tener la información en todo momento y desde
cualquier terminal con conexión a Internet.
Cooperación.
Las necesidades de la sociedad y empresa red radican principalmente en la
cooperación entre los diferentes actores. Estos sistema permiten anular
prácticamente los costes para ello (incluído los costes de relaciones
sociales), llegando incluso a la cooperación entre actores que no mantienen
relación. La estructura del sistema coordinará la relación.
Seguridad.
Si bien es un aspecto en debate (y como tal lo recojo también en las
desventajas), a nivel de pymes la capacidad de seguridad y de protección de
datos de servidores de empresas profesionales será siempre mucho mayor que la
mantenida en servidores compartidos o en los mismos ordenadores de gestión
diaria. Pérdidas de datos por fallos del sistema, virus, ataques, etc. son
constantes en los ordenadores personales sin que se mantengan copias de
seguridad adecuadas y siendo el coste de restauración muy elevado para estas
empresas.
Desventajas:
La seguridad
de datos confidenciales, como la contabilidad, facturación, etc. Este es uno de
los aspectos que más se debaten, al estar almacenados en servidores ajenos.
Centrándonos en las necesidades de las pymes es probable que los datos estén en
mejor recaudo de servidores de empresas dedicadas a ello que en ordenadores que
normalemente son mucho más vulnerables a ataques de virus, troyanos, espías,…No
obstante, como ocurrió con el tema del pago con tarjeta, es un problema que se
debe solventar con buenas prácticas y concienciación por parte de las empresas.
La conexión
a Internet. La dependencia del sistema a la conexión de Internet sigue siendo
una barrera a su adopción. Si bien las empresas de telecomunicaciones cada vez
son más fiables y mantienen mejores conexiones, siempre existe la posibilidad
de quedarse sin conexión en la mitad de una jornada laboral, lo que impediría
el uso del sistema. No obstante, este problema debe convertirse tan residual
como la caída de la energía eléctrica, que si bien ocurre, no es causa suficiente
como para no operar en base a ella.
VENTAJAS A
LAS QUE SE REFIEREN:
Software
legal: No hay que preocuparse por licencia alguna.
Disponibles
desde cualquier lugar.
Multiplataforma: Funcionan
independientemente del sistema operativo que se use e incluso se puede acceder
desde cualquier dispositivo.
Siempre
actualizado: El servicio se encarga de las actualizaciones del software.
Menor
requerimiento de hardware: Sólo se necesita poder utilizar un navegador.
Colaboración: Pueden
trabajar varias personas a la vez y desde diferentes lugares del mundo.
Se necesita
tener la capacidad de selección de información.
A pesar del
auge que ha tenido el uso del Internet, aún existen escuelas, personas
o poblaciones que no cuentan con conexión a la red.
Debe haber capacitación
para el manejo de todas las herramientas que ofrece la web 2.0.
DESVENTAJAS
QUE ENCUENTRAN:
Información
privada a terceros: Generalmente no se sabe en manos de quién caen los
datos ni que uso se va a hacer de ellos.
Cambios en
las condiciones del servicio: Puede que el servicio sea gratis hoy y
mañana no.
Copias de
seguridad: Si bien es posible que tengan mejores copias de los datos
nuestros, nadie lo garantiza.
Lo que está
claro es que otorgan multitud de beneficios y seguro que tendrán más o menos
desventajas, pero eso ya está en la decisión de cada uno y el uso que las
quiera dar.
Web 2.0. Un
poco de historia
Cómo ha ido
evolucionando la web, desde ser una mera fuente de información y nosotros
lectores de la misma, a ser un sitio donde los usuarios podemos interactuar y
dar nuestras propias aportaciones
La web 1.0
en 1996
45 millones
de personas están en Internet
250.000
sitios web
La mayoría
de las web existentes pertenece a empresas (80/20)
La Web,
entendida como otro medio más de información. Eramos pocos usuarios y pasivos
(no podíamos sino leer el contenido y poco más). Las empresas eran las que se
dedicaban a generar contenido y nosotros nos dedicábamos a leerlo.
10 años
después
1.000 millones
de personas
80 millones
de sitios web
Más del 85%
de los contenidos creados por los usuarios, ya no somos meros lectores, tenemos
opción de participar.
Nativos
digitales frente a inmigrantes digitales: las nuevas generaciones son
nativos digitales.. y nosotros aunque llevemos años en esto, somos inmigrantes
digitales.
La Web 2.0
se basa en fomentar el intercambio de información y colaboración entre
usuarios. El usuario pasa a ser parte activa y no sólo lector.
PRINCIPIOS
GENERALES DE LA WEB 2.0
En 2004 Tim
O'Reilly, a quien generalmente se le atribuye la paternidad del término 'Web
2.0', declaró que una de las diferencias fundamentales entre la época del pc y
la era del Web 2.0 era el hecho de que Internet se había transformado en
plataforma. En lugar de simplemente añadir una función, las nuevas aplicaciones
magnifican (hacen explosión de) los efectos de la red. Cuantas más personas los
utilizan, más éstos mejoran. En el ámbito de las humanidades digitales[23],
este nuevo paso en la interacción entre la práctica y la epistemología de la
historia e Internet reclama una reflexión.
La
arquitectura hipertextual, que había caracterizado la Web tal como las ciencias
humanas y sociales acostumbraban usarla —la Web como colección dinámica de
textos y documentos—, da paso a nuevas arquitecturas, que hacen hincapié en la
interacción y el intercambio de saberes, potenciando la mutación y hasta la
deliberada confusión de roles entre quien escribe los contenidos y quien los
lee. El cambio responde a la demanda de participación de un amplio público, que
aspira no sólo a consultar, sino también a contribuir a la creación de contenidos
colectivos en red. A dicha delegación de producción de contenido a personas o
comunidades se le llama crowdsourcing, un neologismo revelador del viraje en la
concepción tradicional de la autoridad en la producción de saberes, y sin duda
la novedad más relevante de la Web 2.0. En su base está una innovación
tecnológica, pues las nuevas plataformas de trabajo que ofrecen las redes
sociales de la Web 2.0 permiten la participación directa de los navegantes en
proyectos de historia digital: "Miles de voluntarios digitales transcriben,
crean, mejoran y corrigen texto, imágenes y archivos"[24].
El
lanzamiento de Wikipedia en el 2001 ya había inaugurado el crowdsourcing. En
tan sólo cuatro años, esta "enciclopedia voluntaria y popular" en la
cual, en las idealistas palabras de su cofundador Jimmy Wales, "miles de
personas por todo el mundo, de todas las culturas, trabajan juntas en armonía
para compartir libremente información clara, objetiva e imparcial"[25],
llegó a las altas cimas de la codificación científica moderna, cuando la
revista Nature la declaró en 2005 tan confiable como la prestigiosa (y costosa)
Enciclopedia Británica. La tecnología wiki, que es la plataforma que ha
permitido a Wikipedia acumular, corregir y reeditar aproximadamente 2 260 000
voces en su versión en inglés y casi 340 mil en español, permite construir sitios
web colaborativos que varios usuarios pueden intervenir editando, corrigiendo,
borrando. Para Roy Rosenzweig, uno de los animadores de la historia digital
hasta su muerte en 2007, no hay duda de que la wiki represente una espada en el
flanco del individualismo posesivo del oficio de historiador[26].
Igualmente
claro es que a través de la Web 2.0 la lectura se puede convertir en escritura
activa[27],
y ésta no se limita a los contenidos, sino también a los contenedores, es
decir, los programas. Como lo ha planteado recientemente Marín Dacos, director
de cleo en Francia[28],
hay una impelente necesidad para la Historia en la era del Web 2.0 (o la
Historia 2.0) de construir una específica "infraestructura
cibernética" y permitir el "código compartido" para que todos
puedan acceder a él[29].
Por lo tanto, la Web 2.0 difunde y practica tanto la filosofía del código
abierto, es decir, la oportunidad de colaborar en la construcción de los programas,
como el ya citado Zotero o su hermano Omeka. Los espacios abiertos que permiten
formas colectivas de participación —User Generated Content— son, por lo tanto,
la característica principal de la Web 2.0. Dominar su creación a través de la
evaluación científica de los contenidos y promover su buen uso se han
convertido en una necesidad para el historiador que crea proyectos digitales o
participa en proyectos de historia en línea.
Pero la Web
2.0 no significa solamente la apertura hacia la cooperación por parte de los
usuarios de Internet, sino también toda una serie de nuevas prácticas y
herramientas. Se pueden citar la generalización, en los sitios web de historia,
del tipo de recomendaciones o sugerencias tan en boga en los portales
comerciales como Amazon: "Si te gustó éste (por ejemplo el manuscrito
digitalizado de la Carta de Jamaica de Bolívar), probablemente encontrarás
interés en aquello" (por ejemplo el mapa interactivo de la ruta de San
Martín). Otras innovaciones son los blogs dedicados a la historia, de los
cuales trata en detalle y con argucia el artículo de Nicolás Quiroga en este
dossier[30],
los podcasts (una forma de programa de audio que se integra en los reproductores
de MP3 o directamente en una página web)[31],
y la posibilidad de participar en la indexación de datos de la Web señalando
palabras clave —los marcadores o 'tags'— que servirán a identificar mejor el
contenido de las páginas, como ocurre en la red social Delicious[32].
Características técnicas de la Web 2.0 como la que se acaba de citar favorecen
una concepción social y compartida de la actividad de cada usuario en la red,
combinando tecnologías diversas para afinar el contenido y la forma de
presentar la información, como lo hacen los mapas de Google integrados a
sitios de historia para ubicar la información de forma interactiva[33].
Los ejemplos
mencionados sugieren que, a diferencia de la exploración en red al tiempo de la
Web 1.0, hoy el navegante no se deja guiar solamente por los enlaces de
hipertexto (la acción de doble click), sino que además le añade 'significado' a
la búsqueda, proponiendo completarla combinándola con otros contenidos a menudo
ya existentes en la red[34].
Los británicos llaman a esta combinación de información útil "historias
conectadas". Si un internauta está buscando, por ejemplo, al filósofo John
Locke en el Diccionario Oxford de Biografías Nacionales[35],
se le ofrecerán recursos externos para enriquecer la investigación: el retrato
del filósofo en la National Portrait Gallery, información sobre la correspondencia
de Locke conservada en los archivos nacionales británicos y la historiografía
dedicada a él en los catálogos de las bibliotecas británicas, entre otras.
Estamos
siendo testigos hoy en día de la integración de web semántica y redes sociales
para construir formas de "saberes colectivos"[36].
Es el espíritu de cooperación de las redes sociales lo que permite reunir a
usuarios "similares" en plataformas colectivas, como por ejemplo
LibraryThing, Flickr, Delicious, Facebook, YouTube y Twitter, que han
demostrado ser útiles también para la práctica histórica. La participación de
los usuarios en el contenido de estos sitios ya no depende de correos electrónicos,
sino sobre todo del contacto directo a través del navegador, de la inserción de
documentos multimedia, textos, comentarios, formas de indexación en los sitios[37].
De esta manera, los actores de la Web no sólo consumen pasivamente la
comunicación y la información en la red, sino que además construyen ellos
mismos los objetos de consumo, un paso que se ha hecho posible gracias a la
simplificación tecnológica con la introducción de lenguajes más cercanos al
usuario final que al ingeniero informático inicial. A diferencia del complejo
sistema de las páginas en formato html, las nuevas herramientas son
relativamente fáciles de manejar y crean en cualquiera la impresión de poder
ser un protagonista en la red, entendido y leído como no hubiera podido serlo
en otra era tecnológica. Pero no se trata de un mero cambio de herramientas
tecnológicas. Como acertadamente escribió Laure Endrizzi, "todos estos
servicios web 2.0 [...] forma[n] parte de un cambio cultural fundamental que
anima a la clarificación de conocimiento de todos y promueve el desarrollo de
la inteligencia colectiva. En un mundo incierto, el conocimiento se democratiza
y nacen formas híbridas que relegan la tradicional distinción entre el
conocimiento académico y profanos"[38],
un hecho nuevo que pone enormes problemas para discernir los contenidos
científicos en la red.
5. EL COMPLICADO ESTATUTO CIENTÍFICO DE UNA HISTORIA DIGITAL 2.0
"¿Puede
un algoritmo editar una revista? ¿Puede existir una biblioteca sin libros?
¿Pueden los estudiantes construir y manejar sus propias plataformas de
aprendizaje? ¿Puede una conferencia tener lugar sin un programa? ¿Puede Twitter
remplazar una sociedad científica?". Con estas preguntas Dan Cohen y Tom
Scheinfeldt acompañaron en 2010 el lanzamiento de su provocación: un libro en
línea compilado en una semana utilizando una vasta operación de crowdsourcing y
consagrado a las nuevas tecnologías de las humanidades digitales, bajo los
auspicios de la George Mason University[39].
Este desafío fue realizado sin duda para mostrar cómo los nuevos campos de
producción intelectual —y más precisamente los blogs— nacen favorecidos por
los medios y las redes digitales. Considérese por ejemplo LibraryThing:
"[...] sitio de catalogación, con muchas características de la redes
sociales, para los amantes de los libros"[40],
es decir, un exitoso ejercicio de catalogación colectiva de libros, con la
posibilidad de contribuir añadiendo marcadores 'tags', listas de valoración,
reseñas, datos sobre libros o autores, o participando en foros de lectores. Si
la información (bibliográfica en el caso mencionado) se encuentra ya
codificada a través del trabajo de los usuarios de Internet, ¿por qué no
diseñar un libro fuera del sector tradicional y en interacción directa con la
actividad de usuarios calificados? El libro-provocación de Cohen y Scheinfeldt
pone de relieve cómo la Web puede llegar a eliminar las barreras de las
publicaciones académicas tradicionales, facilitando la adquisición directa de
contenidos digitales, su traducción y su revisión constante, lo que trae
consigo la obtención de nuevas formas de difusión del conocimiento. En este
sentido, los blogs pueden ser vistos como una publicación que está a mitad del
camino entre un ensayo científico en una revista profesional y un mensaje
rápido y sintético de Twitter.
Sin embargo,
no faltan voces críticas, que señalan una pluralidad de desventajas y problemas
de la Web en general que la Web 2.0 multiplicaría. Desde su creación, la red
sufre de la inestabilidad y la precariedad de sus datos digitales y la rápida
obsolescencia de la tecnología. Esta inseguridad no sólo afecta la búsqueda de
sitios en línea, sino que además agiganta la dificultad de preservar la
información digital para futuras confrontaciones (revisiones, verificaciones) a
partir de las mismas fuentes, un asunto de extrema sensibilidad para el oficio
de la historia[41].
Otro problema es la constante actualización de la tecnología de visualización
de los textos digitales, lo cual vuelve su difusión difícil comparada con las
formas tradicionales de publicación y difusión de la historiografía. Como lo
recordaba Umberto Eco, "el libro de papel es autónomo, mientras que el
libro electrónico es una herramienta dependiente, como mínimo, de la electricidad"[42].
Esta concepción de lo digital como "virtual" que depende de otros
factores "analógicos" olvida, sin embargo, que también el libro depende
de un proceso de producción material y de apropiación de materias primas para
su realización, aunque es evidentemente cierto que un libro tradicional no
requiere energía adicional para su visualización, a diferencia de las
plataformas electrónicas.
Por último,
como recuerda Cohen y experimentamos todos permanentemente, en la Web 2.0 nos
enfrentamos todos los días a un enorme desafío, el de discernir entre
"residuos" e información de tipo científico: "The good from the
bad". Esta reflexión ya estaba ampliamente presente en el nacimiento de la
Web y durante su fase estática. En alguna medida, la dificultad de discriminar
depende de la fragmentación de la noción e identificabilidad de la autoría de
los contenidos en red, una característica que las aplicaciones Web 2.0., no
hacen sino ampliar. Sin embargo, ¿es en verdad una situación en su naturaleza
tan novedosa en la práctica de los historiadores? ¿Hay lugar para hablar de una
ruptura entre una web caracterizada por las aplicación de la Web 2.0 y lo que
existía antes del nacimiento de proyectos interactivos, tales como Wikipedia,
normalmente designados como Web 1.0? Y para volver a la pregunta matriz de
esta sección, ¿podemos hablar hoy de la aparición de una "historia digital
2.0", es decir, del surgimiento de un nuevo y distintivo campo o práctica
en el marco de la historia digital, por un lado, y en relación a la historia en
general, por otro?
Éste fue
precisamente el orden de preguntas que en el 2008 la American Association for
History and Computing, (aahc)[43]
hubiera querido indagar en su conferencia anual dedicada a "Historia y Web
2.0": What does Web 2.0 History involve, How does Web 2.0 History differ
from Web 1.0 History, y, What does it enable us to do that could not be done in
Web 1.0?[44].
Sin embargo, el evento tuvo que ser cancelado por falta de un número suficiente
de propuestas, señal de un reiterado escaso entusiasmo por parte de los
historiadores hacia este campo, como todavía lamentaba Dan Cohen en su
intervención durante la conferencia de la American History Association de este
año en Boston, y como confirma Anaclet Pons en este dossier, al referirse a la
"falta de reconocimiento" por la historia digital[45].
Si de revolución se tratara, sería curioso que los directos interesados no se
estuvieran percatando de ella.
Tampoco
emerge la evidencia de una acción completamente trastocadora si se mira cómo no
se han modificado las cuatro categorías básicas de clasificación de las áreas
de la historia digital, y por lo tanto de los sitios web de historia:
herramientas de información y comunicación, fuentes, escritura y enseñanza de
la historia[46].
No obstante, los evidentes cambios introducidos por la Web 2.0 de los cuales se
ha hablado en las anteriores secciones, ninguna nueva categoría que hiciera
referencia a las nuevas tecnologías de interacción con los internautas ha sido
introducida en alguno de los mejores portales de ciencias sociales y
humanidades que organizan los sitios web históricos, como el caso de Intute en
el Reino Unido o el mismo World Wide Web History Central Catalogue[47].
Los tradicionales criterios cronológicos (por ejemplo historia de la Edad
Media, historia contemporánea, etc.) o temáticos (historia urbana, historia
económica, etc.) siguen siendo preferidos a categorías Web 2.0.
Frente a
esta parcial evidencia, hay que concluir que los cambios tecnológicos
introducidos por la Web 2.0 pueden ser para la práctica de la historia cambios
epistemológicos, pero ciertamente no ontológicos. La Web 2.0 no modifica en
profundidad las cuestiones ya planteadas por la inicial introducción de lo
digital en las ciencias humanas. El crecimiento de blogs, wikis, la
participación del usuario en la catalogación y la entrada de metadatos
(marcadores decididos por los usuarios y 'folksonomías') y la propagación del
uso de Twitter para compartir seminarios y conferencias "en directo"
con un grupo de usuarios, son todas expresiones de la característica más
visible de esta fase 2.0 de la historia digital: la injerencia activa de los usuarios
en los contenidos de los sitios web, pero también la producción colectiva de
flujos de información dirigidos a audiencias específicas. Entonces el problema
queda circunscrito a la cuestión de la revisión de los métodos, donde la
crítica interna y externa del documento sigue siendo la pieza central del
oficio del historiador. En otras palabras, la transición a la Web 2.0 no cambia
los problemas que ya estaban en el tapete con la primera introducción del
digital en el terreno de la historia: autenticar, proporcionar un contexto,
describir las fuentes con detalle y rigor son —como antes— los momentos
obligados de la investigación histórica, esté o no en el dominio digital.
Todavía es
difícil de entender y dominar los cambios disciplinares desencadenados por
esta tecnología de tipo 2.0, incluso para los especialistas en la historia
digital. Pensar e interactuar con el lector era algo ya presente en los mejores
proyectos de la historia digital, pero ahora se trata de actuar sobre las
modalidades mismas de contacto, promoviendo una actividad que a menudo salta
las jerarquías del mundo académico y cuestiona el papel del historiador frente
al público. En su libro de 1998 sobre el popular historymaking, es decir, cómo
los estadounidenses han participado activamente en la reconstrucción de su
historia, Roy Rosenzweig y David Thelen aplicaron una encuesta, de cuyos
resultados se desprende el grado de confianza en la Web en comparación con
otros medios utilizados para comunicar el pasado. La preferencia por una
historia sin mediadores (es decir, sin historiadores) emerge allí con toda
claridad. Según esa encuesta, el público estadounidense prefiere el trabajo
público de reconstrucción del pasado que realizan los museos y la experiencia
personal directa sobre las fuentes del pasado. Llegamos, en otras palabras, a
la definición de otro campo: la digital public history[48].
En la misma
encuesta, los autores también encontraron que la gente "prefería hacerse
su propia historia". Quedaba así evidente para Rosenzweig y Thelen el
potencial narcisista de la Web y la voluntad común por parte de los usuarios
de construir una historia de geometrías variables, pero centrada en la experiencia
individual y comunitaria. Con ello, todo el mundo se convirtió, a través de la
Web, en un historiador potencial, mientras el trabajo de los historiadores
profesionales asumió nueva relevancia para filtrar, organizar e interpretar la
red. La red es ahora el medio —y el lugar— que le permite a alguien escribir y
plantear su propia historia y sus propios documentos dirigiéndolos a una amplia
audiencia.
La digital
history 2.0 es, por tanto, un intento de crear una nueva etapa de la relación
entre el historiador y su audiencia, haciendo uso de la tecnología digital en
una sociedad donde dominan los medios de comunicación de Internet. La difusión
de las tecnologías de tipo 2.0 invita a revisar comportamientos epistemológicos
de numerosas disciplinas humanísticas, incluyendo la historia, en el contexto
de lo que ahora se define como las humanidades digitales. La historia digital
2.0 está dominada por prácticas que desafían los métodos tradicionales que
fundamentan la Historia (como disciplina), así como los lugares convencionales
de la materia, sin, a nuestro juicio, atentar contra su propia ontología.
6. UNA RED DE TESTIMONIOS SIN HISTORIADORES
Dadas las
premisas anteriores, no debe sorprender que los sitios de historia 2.0 estén
relacionados con la memoria de las comunidades, tema que aborda el artículo de
Jairo Antonio Melo en este dossier[49]
con generosidad de ejemplos. Los grupos sociales, étnicos, políticos y
culturales pueblan la red de testimonios individuales, utilizando las
tecnologías y los medios de comunicación de la Web 2.0 para consolidar sus
prácticas de memoria. Los criterios herme-néuticos específicos de las fuentes
digitales que ellos crean ex novo suelen estar relacionados con los
conocimientos individuales, que se confrontan con la verificación de la
identidad y las experiencias de la vida en grupo. Es la historia de su
comunidad, su familia, de los parientes, la de los individuos en las
comunidades pequeñas, la de su cultura material, una historia que se centra en
temas socioantropológicos y en las experiencias que a menudo permanecen en el
campo de las memorias y los recuerdos. La Web le da una preponderancia a la
"memoria", conjugada en primera persona, y a testimonios transmitidos
directamente sin mediación del historiador, sin que el sentido crítico de un
'profesional de la Historia' determine su escritura, sin diferenciar las
fuentes y sin contextualizarlas.
Esta proliferación
de historias individuales ya había sido observada antes del nacimiento de la
historia digital 2.0, pero la Web 2.0 la ha magnificado, porque es un medio
percibido por el gran público como una oportunidad para recuperar su propia
historia, sus propias memorias, en oposición a las narrativas oficiales —o
directamente a la censura, diría Juan Andrés Bresciano en su artículo— y a
menudo a los relatos de los historiadores profesionales. Como sostiene también
en su artículo Jairo Antonio Melo, a veces cargar directamente fuentes
primarias en la Web —una fotografía familiar, un testimonio de un migrante, un
plano del terreno de los antepasados, una canción protesta grabada en un
concierto de cuando jóvenes— es una forma de reacción y resistencia contra aquella
escritura oficial de la historia en la que la comunidad no se reconoce.
El proyecto
memoro: el banco de la memoria es una lograda manifestación de lo anterior[50].
Como recita uno de sus eslogan de presentación, memoro recoge y organiza en red
"las experiencias de una vida contadas por la voz de quien las ha
vivido". La idea es sencilla y por ello mismo tan atractiva que en poco
más de tres años (desde su ideación en 2007) el proyecto ha logrado expandirse
desde Piamonte en Italia, su cuna, a media Europa, Estados Unidos, Cameron y
Japón, y en América Latina a Argentina, Puerto Rico, Venezuela y próximamente
Colombia. memoro invita a cualquier usuario de la red a depositar
videoentrevistas cortas (entre cinco y seis minutos) a nacidos antes de 1940 en
este "banco de la memoria", donde los archivos son clasificados con
etiquetas definidas por los mismos autores de los videos o a veces por los curadores
del proyecto (por ejemplo en Argentina: íconos, enogastrono-mía, trabajo. En
Italia: la bicicleta, Resistencia, mi familia. En Camerún: la escuela primaria,
la colonización de los alemanes, taxista. En Estados Unidos: mi esposa,
llegando a e. u., la leyenda méxicoamericana). Además de cargar videos a través
de un enlace directo desde la página web, el usuario es llamado a participar
también comentando otros videos y sugiriendo marcadores de clasificación, es
decir, caminos de lecturas para otros. Todas estas acciones del tipo Web 2.0
son posibles gracias a las herramientas tecnológicas de este ambiente. No hay
quien no vea cuán profundas e interesantes implicaciones conlleva el uso
masivo, como esta colección de historias orales en memoro, de tecnologías de
Web 2.0 para la historia bajo la forma de crowdsourcing.
¿Cuál es
entonces el papel del historiador frente al gran público que participa
activamente en la Web? ¿Cómo utilizar de forma crítica conocimientos
científicos y métodos seculares, sin alterar la espontaneidad de los proyectos
de la historia digital y acompañarlos de la mejor forma posible? Éstas son las
cuestiones centrales que la actividad de la Historia digital 2.0 le plantea hoy
al historiador en Europa y África, Estados Unidos, Asia y América Latina. Pero
esta historia digital 2.0 conectada y abierta a la sociedad hoy se construye
lamentablemente en gran medida sin la participación directa del profesional de
la Historia.
ANTECEDENTES
DE LA WEB 2.0
El término y
el concepto Web 2.0 son aún motivo de debate. Tim Berners-Lee, inventor de la
World Wide Web manifestó que el término era una jerga y que nadie conocía su
significado. En su concepto la Web siempre ha sido un medio de comunicación
entre las personas y por tanto no encuentra nada novedoso ni revolucionario en
la denominada Web 2.0. Visto de esta manera el concepto Web 2.0 se puede
considerar parte de la evolución normal de la Web 1.0 y no una revolución ni un
salto tecnológico.
El término
Web 2.0 fue usado por primera vez por Darcy DiNucci en 1999 en un artículo
denominado "Fragmented Future". Allí se planteaba la aparición de los
primeros brotes de una Web dinámica que se concebía como un mecanismo de
transporte y no sólo como una colección de textos y gráficas, que además
permitía la interactividad ya fuera en la pantalla del computador de
escritorio, el tablero de instrumentos del automóvil, el teléfono celular y
quizás hasta en el horno microondas.
El concepto
de Web 2.0 surgió de una sesión de lluvia de ideas entre Tim O´Reilly y
MediaLive International realizada en el año 2004. La ruptura de la burbuja
punto.com ocurrida en el otoño del año 2001 marcó un punto de quiebre en la
Web. O´Reilly y Dale Dougherty notaron que en vez de caer y desaparecer la Web
se había tornado más importante que nunca y que aparecían nuevas aplicaciones y
sitios permanentemente. Además, las compañías que habían sobrevivido a la
ruptura punto.com, tenía algunas características comunes. En conclusión este
colapso había marcado un punto de no retorno que le daba sentido al término Web
2.0 y fue así como surgió la Web
2.0 Conference cuya primer versión se celebró en el 2004.
Así pues fue
evidente que se había evolucionado desde el marketing digital plano de DoubleClick hacia Google
AdSense que hace coincidir los anuncios con el contenido del sitio, lo
que crea un sentido de comunidad de marketing. Se pasó de Ofoto (Web 1.0)
a Flickr (Web 2.0), donde el
primero ofrecía subir imágenes Jpeg, compartir álbunes y comprar impresiones
físicas, mientras que el segundo marcaba un nuevo modelo por medio del photo
sharing. Se había pasado de la enciclopedia
británica en línea a wikipedia, de los los sitios
personales a los blogs, de los
sistemas de manejo de contenidos a los wikis, de
la taxonomía (directorios)
a la folksonomía (etiquetas)
y de los llamados "sitios pegajosos" (stickiness) a la sindicación.
En el año
2006, la revista Time nos declaró a cada uno de nosotros el personaje del año:
"Yes,
you. You control de Information Age. Welcome to your world". De cierta
manera algo ocurrió que hizo que fuera la comunidad quien tomara el poder.
Así pues, la
Web 2.o no es una revolución, no es un invento, no es una nueva tecnología; es
una evolución natural de la Web 1.0.
Predecible
mente, como la World Wide Web se volvió fácil de consultar, alcanzó un alto
grado de usabilidad, y se deshizo de su esotérica reputación, ganó en sentido
de organización y simplicidad lo cual abrió las puertas y marcó el comienzo de
un rápido periodo de popularización. Nuevos sitios como Wikipedia y
sus proyectos
hermanos resultaron revolucionarios en ejecutar el concepto de contenido editado por el
usuario. En 2005, 3 antiguos empleados de PayPal formaron
un sitio web basado en subir y compartir videos, al cual llamaron YouTube. Solo un
año después, YouTube resultó el sitio web más rápidamente popularizado de la
historia, e incluso inició el nuevo concepto de contenido subido por el usuario
en importantes eventos, como en los Debates
Presidenciales transmitidos por CNN en YouTube.
La
popularidad de YouTube, Facebook, etc., combinada con la incrementada disponibilidad
y asequibilidad de alta velocidad de conexión hizo los contenidos de video
mucho más comunes en todos los tipos de sitios web. Muchos sitios de
alojamiento y creación de contenidos de video proveen facilidades para que sus
videos sean insertados en terceros sitios sin pago o permiso.
Esta
combinación de más contenido creado o editado por el usuario, y las facilidades
para compartir contenido, tales como los widgets RSS y la inserción de videos,
han llevado a muchos sitios con el típico sentir de la Web 2.0. Ellos tienen
artículos con video incrustado, comentarios realizados por los usuarios bajo el
artículo, casillas RSS a un lado, listando algunos de los últimos artículos de
otros sitios.
La continua
extensión de la World Wide Web se ha enfocado en conectar dispositivos a
Internet, acuñado Manejo de Dispositivos Inteligentes. Como la conectividad a
Internet se vuelve omnipresente, los fabricantes han comenzado a influenciar el
poder de expansión de la computación de sus dispositivos para aumentar su
usabilidad y capacidad. A través de la conectividad a Internet, los fabricantes
son ahora capaces de interactuar con los dispositivos que han vendido a sus
clientes, y los clientes son capaces de interactuar con el fabricante (y otros
proveedores) para acceder a contenido nuevo.
Dando credibilidad
a la idea de la omnipresencia de la web, la Web 2.0 ha encontrado un lugar en
el léxico inglés mundial. El 10 de junio de 2009 el Global Language Monitor la
declaró como la palabra de habla inglesa número un millón.

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